Los dos pulmones del discípulos

“Evangelizadores con Espíritu quiere decir evangelizadores que oran y trabajan. Desde el punto de vista de la evangelización, no sirven ni las propuestas místicas sin un fuerte compromiso social y misionero, ni los discurso y praxis sociales o pastorales sin una espiritualidad que transforme el corazón” (EG 262)

1. Breve presentación

En psicología se dice que ‘todos tenemos que tener más o menos resueltas dos cosas a lo largo de la vida: el amor y el trabajo”. ¿No es verdad que la afectividad explica nuestro estado de ánimo? ¿No es verdad que cuando tenemos problemas en el trabajo, o en los estudios, o en el proyecto pastoral, lo pasamos realmente mal? ¿Cómo me encuentro afectivamente? ¿Vivo ilusionada en mi trabajo o en mis estudios?

2. Personalización, sentido, relaciones

Antes de proponer la meditación de esta tarde donde quisiera describir el corazón del discípulo del Señor me acerco a tres perspectivas de nuestra cultura que son cauce de fecundidad y futuro.

Personalización

Hoy crece el deseo de personalización. Este impulso a vivir con alma la propia vida es notorio en nuestra sociedad. Pero también tenemos que reconocer que en ocasiones nos conformamos con “vivir a medias” o con “vivir vidas ajenas”.

Podemos afirmar que este es un tiempo idóneo para la personalización. Esta es un modo radical de ejercer la propia libertad edificando la propia persona. Nos encontramos con el mayor reto al que estamos invitados a responder en las próximas décadas. Quien se adentre en este camino contará con el vigor de la fe. La personalización da como resultado personas inquietas, cristianos inquietos.

Fijémonos en los santos. No vemos en ellos nada despersonalizador, nada de aplanamiento, nada sin rostro. Son, por el contrario, totalmente transparentes para aquel que llama y envía.

Sentido

¿Tiene algún sentido todo? Buscamos un sentido a las cosas que vivimos. También nosotros queremos situarnos en este mundo y la pregunta por el sentido adquiere gran actualidad. “El problema fundamental del ser humano es un problema de sentido, no de placer; sin placer se puede vivir, sin sentido no”. Esta expresión de Víctor Frankl es un toque de atención a nuestra cultura donde abundan los “medios” y no están claros los “fines”. Una cultura que carece de mística, que carece de sentido, se convierte en una cultura peligrosa.

Por experiencia, todos sabemos que podemos vivir de una manera superficial o dando significado; podemos registrar acontecimientos o ver cómo Dios nos va hablando en ellos; podemos ver la historia como una suma de datos o ver en ella un “historia de salvación”.

Relaciones

Somos un cúmulo de relaciones. Cada uno de nosotros a lo largo de la jornada tenemos muchas relaciones y no siempre nuestras relaciones son satisfactorias. Tenemos relaciones de amistad, cercanía, trabajo… Hay quien afirma que el ser humano es aquello que son sus relaciones y por lo tanto que la persona vale lo que valen sus relaciones.

Pero nuestras relaciones tampoco están libres de problemas. Cuando en nuestras relaciones no dejamos espacio a la fe, la esperanza y el amor todo se vuelve muy plano, excesivamente plano.

3. LECTIO

Estar a los pies de Jesús es la mejor parte de la vida

“Yendo de camino, entró Jesús en una aldea. Una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies del Señor, escuchaba sus palabras; mientras Marta se afanaba en múltiples servicios. Hasta que se paró y dijo: Maestro, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en la tarea? Dile que me ayude. El Señor le replicó: Marta, Marta, te preocupas por muchas cosas, cuando una sola es necesaria. María ha escogido la mejor parte y no se la quitarán” (Lucas 10,38-41).

Para la meditación de esta tarde ofrezco para vuestra oración un texto del evangelio de San Lucas donde se narra el encuentro de Jesús con Marta y María. Estamos en el capítulo 10 del evangelio de San Lucas. En este capítulo. Lucas cuenta cómo Jesús envía a setenta y dos discípulos a la misión, presenta la parábola del buen Samaritano como el modo de proceder de los discípulos de Jesús, cuenta la acogida que Jesús recibe por parte de Marta y María, y presenta a Jesús enseñando el Padrenuestro, síntesis de la oración cristiana.

También en esta ocasión, como habíamos visto ya en el texto de Zaqueo, se habla de la casa. Inmediatamente me vienen dos comentarios. En primer lugar quisiera subrayar que los encuentros con Jesús se caracterizan por la intimidad, la profundidad y la cercanía. En segundo lugar destaco una estrategia pastoral. Muchos sois animadores. San Pablo privilegia la casa y la ciudad frente al templo y el campo. Hablamos mucho de familia y pastoral juvenil. Aquí tenemos un sólido argumento para hablar de esta manera.

Sobre Marta y María habla también el evangelista San Juan, quien dice que estaban muy cercanas a Jesús y a sus discípulos, que eran hermanas de Lázaro, cuya resurrección precipitó el trágico desenlace de Jesús. Lucas, que es un gran conocedor de la psicología humana, describe a Marta como una mujer dinámica y activa, mientas que de María muestra los rasgos de una discípula de un maestro que se sienta a escuchar su doctrina. De hecho, las palabras que pone Lucas en Jesús dejan ver que sentarse a los pies del maestro es la mejor actitud para afrontar la existencia.

Esta escena que describe Lucas es fácil de imaginar. Suponemos a Marta de aquí para allá, está inquieta y quisiera también participar de la conversación con Jesús. Le irrita no gozar de la compañía de su huésped y siente una cierta indignación hacia su hermana que sí que disfruta de esta conversación. Lucas de esta manera dice cosas que todos hemos experimentado: ir de aquí para allá, estar agobiados, tener muchas cosas que hacer. Marta no aguanta más y se queja amargamente ante Jesús. Quizá esta situación te haga recordar algunos momentos de tu vida.

Jesús dice a Marta con cariño que su forma de trabajar no es sana sino que esta manera de hacer la inquieta y pone nerviosa. El exceso de actividad no conduce a ningún sitio, incluso puede hacer que uno se aleje de Jesús. “¿Quién a fuerza de agobiarse puede añadir un codo a su estatura?” (Lucas 12,25).

Este problema, el exceso de trabajo, que puede hacer que pierdas lo fundamental, es un tema que Lucas vuelve a exponer en el capítulo 6 de los Hechos de los Apóstoles. Los apóstoles, por exceso de trabajo, deciden escoger a algunos para que se preocupen de las necesidades de las viudas; de esta manera ellos podrán dedicarse a la Palabra de Dios.

“Sólo una cosa es importante. María ha escogido la mejor parte”. Quizá el texto nos esté diciendo que en la vida cristiana la escucha de la palabra es el corazón de toda actividad, por muy santa que sea esta actividad.

Un evangelio muy salesiano

En ocasiones se ha presentado este texto del evangelio de San Lucas como un texto muy salesiano. De Don Bosco se cuenta que desde pequeño se acostumbró a trabajar y a rezar. La oración fue una constante en su vida. Sus biógrafos lo presentan al final de sus días dedicando muchas horas a recibir visitas y a la oración silenciosa. Podemos recordar los problemas que tuvo el pequeño Juan para poder estudiar, sus obligaciones de trabajo, el conflicto con su hermano Antonio. Hay testimonios que hablan de momentos de oración en el trabajo. Es una de las características de la vida salesiana.

Quisiera hacer algunas reflexiones de actualidad:

La oración y el compromiso no son excluyentes mutuamente.
Si rezamos nos será más fácil comprometernos en el trabajo pastoral porque Dios lo quiere, como Dios quiere y por amor a Dios.
Dar este sentido al trabajo dará credibilidad a nuestra vida.
Afirmar que el trabajo es oración es ambiguo. Solo quien ha rezado mucho podrá hablar de esta manera.

Textos de la Escritura

Lucas 10,38-41

Salmo 131
Levántate, Señor, ven a tu mansión,
ven con el arca de tu poder:
Que tus sacerdotes se vistan de justicia,
que tus fieles vitoreen.
Porque el Señor ha elegido a Sion,
ha deseado vivir en ella:
“Esta es mi mansión por siempre.
Aquí viviré, porque la deseo”.

Bendeciré sus provisiones,
a sus pobres los saciaré de pan,
vestiré a sus sacerdotes de salvación,
y sus fieles aclamarán con vítores.
Haré germinar el vigor de David,
enciendo una lámpara para mi ungido.
A sus enemigos los vestiré de ignominia,
sobre él brillará mi diadema

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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